Panel: “La Presidencia Mexicana del Grupo de los 20” con la participación del ex Primer Ministro de Canadá, Doctor Paul Martin
México, D.F., 5 de enero de 2012
Versión Estenográfica del panel en el que participaron el Secretario de Hacienda y Crédito Público, Doctor José Antonio Meade Kuribreña; el Embajador Eminente y Senior Fellow, Brookings Institution, Embajador Andrés Rozental; y el Ex Primer Ministro de Canadá, Doctor Paul Martin; que se tituló “La Presidencia Mexicana del Grupo de los 20”, y el cual estuvo moderado por la Subsecretaria de Relaciones Exteriores, Embajadora Lourdes Aranda Bezaury. Esto en el marco de la XXIII Reunión de Embajadores y Cónsules que tuvo lugar en la sede de la SRE. Moderadora, Embajadora Lourdes Aranda Bezaury: Muy buenos días a todos. Me da muchísimo gusto tener la oportunidad de moderar este panel, esta sesión específica sobre la Presidencia Mexicana del Grupo de los 20. En especial me es muy grato, pues es una fortuna contar con tres distinguidos panelistas, que realmente no necesitan presentación, los tres, por muy diferentes razones, conocen muy bien el G20 y nos podrán transmitir sus conocimientos y opiniones sobre este mecanismo de concertación y coordinación económica. Paul Martín, gracias por estar aquí; Secretario, un honor. Primero quisiera comentar la importancia de tener al Excelentísimo Señor Paul Martin en este panel. El señor Paul Martin fue uno de los impulsores del G20 desde 1999; como ministro de finanzas de Canadá, puesto que ocupó desde 1993 a 2002, contribuyó a diseñar un espacio de diálogo y concertación entre países sistémicamente importantes acerca de temas económicos y financieros. Fue en especial respuesta a las crisis de 1999, que como todos sabemos, atravesamos en varios países latinoamericanos y en varios del Sureste Asiático. Paul Martin, junto con Larry Summers, al que tuvimos la oportunidad de escuchar el mes pasado fueron los que, bueno, realmente son los responsables de este mecanismo, yo no sé si es algo que algún día se les va a reconocer más públicamente, pero realmente para bien o para mal son los culpables que tengamos el G20 en estos momentos. Este proyecto del G20 a nivel de ministros de finanzas, se consolidó a tal grado que hoy en día, después de seis cumbres de líderes el G20 es el foro de concertación económica más relevante a nivel internacional. Paul Martin sigue siendo uno de los principales promotores y especialistas en el G20 y sus consejos serán de gran utilidad para el gobierno de México en la conducción del proceso del G20 durante nuestra presidencia. Al agradecer su presencia el día de hoy, me permito ofrecerle la palabra y decirle cuan agradecidos estamos de tenerlo con nosotros. Gracias. Sr. Paul Martin: (Interpretación) Muchas gracias, Embajadora y ministros, miembros del Cuerpo Diplomático. Señoras y Señores. Se me ha pedido que les presente un resumen de la historia del G20, como antecedente a la discusión de hoy. Como ya mencionó la Embajadora Aranda, el G20 comenzó en muchas maneras con el reconocimiento por parte G7, luego de la crisis del peso en 1994, de que el G7 ya no podía operar como una entidad independiente, esperando que sus economías no fueran afectadas por las economías fuera del G7. En ese punto, Canadá se encontraba en una situación financiera difícil, teníamos un balance general muy malo, y la crisis del peso disparó nuestras tasa de interés como en varios países. Acudí ante el G7, yo era Ministro de Finanzas del G7, y esencialmente sugerí la creación de una nueva instancia paralela que incluyera de manera efectiva a países como México, China, India, Brasil y varios otros. La crisis del peso mexicano fue bastante corta, y no hubo suficiente interés del G7 y la idea murió. Sin embargo, dos años después, tuvo lugar la crisis asiática, que fue mucho más seria, de hecho la crisis financiera más seria desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la crisis más reciente en 2008. Esto fue cuando varios países asiáticos, empezando por Tailandia, estaban incurriendo en deuda a corto plazo con Estados Unidos y prestando en Baht a largo plazo. El resultado fue que cuando los estadounidenses comenzaron a pedir su dinero de vuelta para sus reversas, países como Tailandia, Indonesia, Malasia, Corea comenzaron a caer y así comenzó esta crisis asiática que llevó también a la devaluación también brasileña, la falta de pago por parte de los rusos y llevó al fracaso del capital a largo plazo, que de hecho sacudió a las grandes capitales financieras en todo el mundo. En este punto, habiendo fracasado en el G7 un par de años antes, acudí a mi colega Larry Summers y esencialmente le dije que algo tenía que hacerse. El G7 sencillamente no podía seguir lidiando con la realidad de la economía mundial en ese momento como estaba, y Larry estuvo de acuerdo. En poco tiempo, nos sentamos y básicamente hicimos una lista de los países que conformarían el G20. Me han preguntado si se elaboraron estudios extensos. No los hubo. Sólo nos sentamos, no exigía mayor genialidad deducir qué países tendrían mayor efecto en la economía mundial. Han notado que la organización se llamó G20, pero surgió con 19 países, por lo que se ha dicho que ni Larry ni yo sabemos contar. De hecho, un periódico escribió algo que me pareció muy ofensivo. El hecho es que después de esto, los Ministros de Finanzas del G7 se reunieron. Cerca de una década después, me volví Primer Ministro y sentí las mismas razones por las que México, Brasil, China, India y otros países tenían que ser parte del las cumbres líderes para igualar lo que nosotros como Ministros de Finanzas habíamos logrado. Me reuní con el primer ministro chino, Wen Jiabao, un día antes de convertirme en primer ministro, le presenté la idea, misma que compartió. En este momento, me reuní con todos los líderes de los países del G7 y también con los países que conformarían el G20 y les sugerí una organización paralela al G8, como la que habían hecho los Ministros de Finanzas. Todos los líderes de los países a los que ya me había aproximado, con excepción de uno, apoyaron la idea, y ése era el Presidente Bush, quien dijo que no. Para no hacer larga esta historia, todo esto avanzó y luego renuncié al Gobierno, eufemismo para decir que perdí las elecciones. Comencé a trabajar con una serie de personas: con el Embajador Rozental, que se encuentra aquí; la Embajadora Lourdes Aranda, que se encuentra aquí; Ángel Gurría, que muchos de ustedes conocen; los expertos en política exterior de México jugaron un papel muy importante para construir el contenido intelectual de muchos de los países del G20 que eventualmente se reunieron cuando el Presidente Bush invitó o convocó a los líderes del G20 a reunirse en Washington, allí fue donde se creó el sustento intelectual. Como ustedes saben, desde Washington ha habido una serie de reuniones, llevando a la que se celebrará en Los Cabos. Probablemente, la más exitosa de estas reuniones, bueno pienso que la coreana también fue muy exitosa, fue la Cumbre de Londres que, como ustedes saben, fue la que comenzó a detener la ola de proteccionismo que comenzaba a tener lugar en muchos lugares. Esa es la historia en general. Pero la pregunta es: ¿A dónde va el G20 en el futuro? Y la respuesta, yo creo que el G20, habiendo demostrado que puede responder a crisis, y la Cumbre de Londres fue un ejemplo de esto, ahora la cuestión es: ¿puede el G20 evitar las crisis, al menos evitar las crisis que se puedan anticipar? Yo considero que la respuesta a esa pregunta es que sí. De cualquier manera, ese debe ser el caso, ¿si los miembros del G20 puedan lidiar con estos asuntos?; y el Presidente Calderón, antes de Navidad, esbozó algo que me pareció un discurso muy visionario sobre la cumbre mexicana. Entre los temas que tocó estaba seguridad alimentaria e infraestructura, cambio climático y la arquitectura financiera mundial. Voy a hacer un par de comentarios personales sobre cada uno. En cuanto a seguridad alimentaria e infraestructura, considero que lo importante no solamente es reconocer las cuestiones individuales, sino también reconocer y acordar con qué se interrelacionan estas cuestiones. En las últimas semanas, hemos visto que el gobierno de Tanzania anunció que había una crisis en el norte de su país, a pesar de que había también una cosecha abundante en el sur; y esto sucedió porque muchos de los vínculos internos de transporte de Tanzania son totalmente incapaces de llevar alimentos de un extremo del país al otro. Lidiar con temas de desarrollo de este tipo fue una iniciativa de la cumbre coreana; también fue retomado en Francia. Mi opinión es que a pesar de ello nada ha sucedido, y creo que este es un problema en la que México podría muy bien ser el catalizador. Todo esto también es un ejemplo de cómo los cambios profundos en el G20 no sucederán de manera inmediata, sino después de varias cumbres. Y es importante tener eso en mente. En cuanto al cambio climático, México mostró gran liderazgo cuando hospedó Cumbre de Cancún. Por desgracia, la conferencia de Durban el mes pasado no fue tan exitosa. Con un poco de suerte, todos los miembros del G20 que se resisten a lidiar con el cambio climático van a reconocer que, a menos que el G20 envíe las señales correctas, entonces la posibilidad de mantener el calentamiento global con una meta de 3 por ciento de crecimiento no será posible. Sin embargo, no debemos engañarnos, las Naciones Unidas pueden tener la responsabilidad de lograr un acuerdo en cuanto al cambio climático, pero en los siguientes cinco años yo considero que esto será uno de los más grandes retos del G20. La tercera cuestión que presentó el Presidente Calderón es la arquitectura financiera mundial. Aquí, el Presidente Calderón en el contexto de la crisis europea actual, habló sobre la importancia de ver la experiencia de los demás; y en este caso citó la experiencia latinoamericana en los años 70 y 80. Retomando el liderazgo del Presidente, es decir, aprendiendo del pasado, me gustaría referirme a una experiencia de los Ministros de Finanzas del G20, y tiene que ver con lo que mencionó el gobernador Carstens, y esa es la razón por la cual estoy mencionando esto. Me gustaría retomar una experiencia de los Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales del G20 hace una década, cuando creamos el Foro de Estabilidad Financiera, y no logramos darle sustancia. Me siento animado por lo que mencionó el gobernador Carstens en sus comentarios al principio. Mi esperanza es que la actual generación de funcionarios, que crearon el Consejo de Estabilidad Financiera, no cometa el mismo error. Y déjenme explicar: hace una década, cuando se creó el G20, los Ministros del G7 tuvieron la idea de crear este Foro de Estabilidad Financiera, como una manera de hacer que los Gobernadores de los Bancos Centrales y los reguladores hablaran entre sí para poder evitar las crisis bancarias que son, como hemos visto, del peor tipo que se pueden tener. El problema es que el G7 no tenía un foro bancario para atender este asunto que tuviera más miembros que los miembros del G7, incluyendo dos o tres miembros europeos; no se le había dado ninguna autoridad a estas instituciones, y ni siquiera se le daba el personal suficiente. La gente pregunta ¿por qué hubo una crisis en el 2008? Y una de las razones por las cuales yo creo es porque el cuerpo que se creó por el G7 para lidiar con esto, es un cuerpo que sencillamente no tenía personal suficiente y que tampoco tenía ninguna autoridad. Cuando se creó el G20 a nivel de Líderes, China, India y otros países insistieron en que la membresía de este Foro de Estabilidad Financiera, que se volvió el Consejo de Estabilidad Financiera, tuviera miembros adicionales a los del G7 y que fueran los miembros del G20. Y, en ese sentido, creo que aquí se está viendo el mismo problema; habrá una instancia que va a lidiar con las crisis bancarias en todo el mundo y limitado a 20 países, y decir que, Malasia, por ejemplo, o Chile, por ejemplo, no van a tener problemas, es sencillamente algo que carece de visión. Creo que hay una oportunidad real en la Cumbre de México para hacer en verdad lo que mencionó el Gobernador Carstens, que es consolidar la evolución del Consejo de Estabilidad Financiera, y voy a hablar de esto también más adelante, porque creo que estamos en un momento sumamente importante. El actual Director del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue el Director del Consejo de Estabilidad Financiera. El actual director del Consejo de Estabilidad Financiera es el Gobernador del Banco Central de Canadá. Creo que hay una oportunidad real aquí y creo es tiempo de pensar qué hacer para evitar los errores del pasado. Ahora, cuatro comentarios breves que he hecho al respecto del G20 y su papel para evitar las crisis y no solamente responder ante ellas. El primer comentario es sobre lo que el G20 debería ser: una red de países que buscan cerrar las brechas en los temas globales que enfrentan. Si coinciden con esa definición, entonces sospecho coincidirán en que las reuniones del G20, incluyendo sus cumbres, deben ser informales, deben ser el tipo de discusiones en las que los líderes puedan compartir e intercambiar entre ellos. Lamentablemente, no es siempre el caso. Hay un exceso de pompa y circunstancia. Hay dos razones para eso. La primera es que el tiempo de estas reuniones es simplemente muy corto. Veamos lo que sucede con muchas reuniones del G20. No hay más tiempo que la cena de la noche anterior. El día siguiente es la sesión de líderes, que va desde la foto de la mañana y una conferencia de prensa en la tarde y es muy corto; estas son las reuniones multilaterales más importantes del año. Creo que tenemos que darles a los líderes el tiempo para poder realizarlo. La segunda razón de la falta de informalidad, la falta de intercambio en esas reuniones, es el tamaño absurdo de las delegaciones nacionales, creo que aquí sí me tienen que disculpar, pero cuando se lee que se necesitan miles y miles de habitaciones de hotel para auspiciar una reunión de 25 a 30 personas, algo está mal. Y esto se muestra en los cientos de personas que se encuentran deambulando en la sede en la que se realiza estas cumbres. Algunos líderes, solamente leen sus discursos en lugar de participar en el debate; algunos líderes se levantan a mitad de las reuniones para salir y no regresar. Habiendo dicho eso, yo entiendo que reducir el tamaño de delegaciones no es sencillo; muchos países se opondrían. Pero me gustaría decirles solamente una cosa: En el curso de los últimos 10 años hemos tenido el mismo problema en las reuniones del G8, y yo he hablado a los líderes de los países que han traído las delegaciones más grandes y en la mayor parte de los casos, la mayor parte de esos líderes no sabían cuánta gente iba en su delegación, no sabían el costo, y no podían decir que hacía la mayoría allí. Esto es algo sobre lo que hay que trabajar. Sé que no se puede hacer nada para la siguiente cumbre, pero es algo que se tiene que hacer con el tiempo. Mi tercer punto, en cuanto a la prevención de crisis, tiene que ver con la importancia de centrar la mentalidad del público cuál es el propósito del G20 y por qué son importantes las cumbres. Como mencioné, en un mundo cada vez más interdependiente, el mundo en el que todos vivimos, el papel del G20 es buscar que la globalización funcione, no solamente para responder a la crisis, sino también como una meta de largo plazo. De nuevo, no es inusual que después de una cumbre, la prensa y los comentaristas comiencen a criticar los resultados porque los líderes no resolvieron de inmediato lo que era el tema del mes. De hecho, en ocasiones, en lugar de reconocer que el tipo de cuestiones que se encuentran en la mesa del G20 no se prestan al éxito inmediato, las cumbres son condenadas a ser una decepción o un fracaso, debido a la falta de compatibilidad de los miembros del G20 y esto se considera como una falla en comparación con la llamada armonía de 7 de los 8 miembro del G8, de los cuales no comentaré. Parte de esto es cierto. El G20 no es un club de economíascompatibles y aprender a trabajar juntos no ha sido sencillo, es un proceso en movimiento, pero al ver lo difícil que es para las economías europeas reconciliar sus diferencias, nos podemos imaginar qué tan difícil podrá ser esto en el seno del G20. El G20 que contiene una gran variedad de culturas, de historias, de diferencias políticas y económicas entre los participantes. Sin embargo, esto no es una falla y eso es muy importante, porque así es como lo juzga muchas veces la prensa; las diferencias entre los miembros del G20 es lo que hace que el G20 sea necesario, porque esa es la realidad con la que el mundo tiene que lidiar; es el desafío que tiene que cumplir el G20. Como sabemos, el mundo unipolar ya no existe. Hay cada vez más multipolaridad. La emergencia de Asia, de Latinoamérica, a las que seguiré África y eso está a la orden del día y el progreso que se ha logrado en el G20 podrá ser más lento de lo que hubiésemos querido pero imaginemos lo que sucedería si el G20 no se hubiera creado, y eso me lleva a concluir que el G20 debería ser la prioridad más importante en términos de respuesta a las crisis y la protección ante las mismas. Esta es la prioridad en la que creo por la que el G20 será juzgado en cuanto a su éxito o fracaso, que es la posibilidad de poder hacer que las instituciones mundiales funcionen. Lo que enfrentamos en este momento es el contagio. El contagio financiero, contagio en cambio climático, enfermedades pandemias, crimen transnacional, sea lo que sea ninguna nación puede lidiar con el contagio en aislamiento. La única respuesta para el contagio del riesgo mundial se encontrará en el fortalecimiento de las instituciones necesarias para hacer que la globalización funcione; Naciones Unidas y todas sus instancias, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, es por esto que, como dijo el gobernador Carstens, lo importante es fortalecer el Consejo de Estabilidad Financiera. Nadie espera que los líderes del mundo se sienten para discutir los detalles de las políticas financieras. Como mencioné anteriormente, nadie espera que los líderes se sientan hablando de los detalles, de las regulaciones financieras, pero sí esperan que el G20 produzca una respuesta en se sentido, que lidie con eso y la única manera de hacerlo es fortalecer el Consejo de Estabilidad Financiera donde sí están las personas que tienen la capacidad de hacer esto. Con cada día que pasa, en todas las facetas nuestro mundo se vuelve cada vez más interdependiente, cada vez más integrado y hay enormes beneficios que surgen de esto, pero es importante que también entendamos la amenaza del contagio que también existe. El contagio que en un mundo multipolar es un reto cada vez mayor, porque ya no hay una sola superpotencia que pueda forjar un consenso; ya no hay una sola superpotencia que pueda llevar al mundo en la dirección que considere adecuada. La mayor parte de la responsabilidad que tenían las superpotencias como catalizadores, ahora recae en el G20, pero la implementación de lo que decida el G20 recaerá sobre las instituciones mundiales. Un ejemplo es lo que está sucediendo en Europa, cuando los europeos ya no fueron capaces de monitorear el déficit italiano, tuvieron que recurrir al Fondo Monetario Internacional para hacerlo. Y eso es lo que va a suceder una y otra vez. Considero que fortalecer las instituciones financieras debe ser lo más importante en la mente colectiva del G20, no creo que sea sencillo, porque esto va a requerir una cantidad de soberanía compartida sin precedente, lo cual sucederá cuando la Cumbre del G20 no sea solamente otra fecha del calendario de los líderes. Sólo cuando los líderes mundiales puedan hacer negociaciones, esto va a ser efectivo y solamente los líderes podrán explicar por qué se tuvieron que hacer esos cambios. Solamente los líderes pueden explicar por qué en este mundo sin fronteras la única manera de proteger la soberanía es compartir. Es por esto que el G20 es importante y es por esto que sus cumbres deben ser las catalizadoras de la acción. Gracias. Moderadora, Embajadora Lourdes Aranda Bezaury: Muchas gracias, Primer ministro. Siempre es un honor y siempre disfruto mucho cuando tengo la oportunidad de escucharlo. Creo que lo más importante que mencionó el ex Primer Ministro de Canadá, habla por su experiencia como líder participando en varias cumbres del G8 pero también como ministro de finanzas en la creación del G20. Todos estos años de experiencia, de ver cómo funciona el G20 bien y qué es lo que podemos hacer para que siga funcionando bien o cómo mejorar su trabajo son muy útiles. Hay temas sustantivos que señaló, que son realmente prioritarios para México, como lo señaló el señor Presidente en su intervención en diciembre, en especial como país en desarrollo y como el primer país latinoamericano que tendremos la sede del G20; los temas relativos, las zonas con crecimiento económico, seguridad alimentaria, infraestructura, el ejemplo muy claro que dio del tema de cómo un país que sí tiene alimentos pero que no los puede transportar al norte de su territorio es muy sintomático. Pero realmente aquí normalmente en las pláticas en las que se habla de seguridad alimentaria el tema de transporte y movilidad es uno de los más recurrentes. Muchísimas gracias también por los consejos sobre temas de organización del G20 y cómo hacerlos más, realmente más amigables para que tengan resultados entre los líderes, sabemos que es un gran reto pero en México estamos buscando fórmulas innovadoras para que se permita que realmente los líderes tengan mucho más contacto directo y eso influya en la toma de decisiones mucho más, bueno, que sea más fácil alcanzar un consenso. Además muchísimas gracias y creo que sus comentarios motivarán muchas preguntas. Me gustaría ahora darle la bienvenida al embajador Rozental, que realmente es un miembro distinguido del Servicio Exterior, en ese sentido el Embajador Emérito Andrés Rozental no necesita presentación porque su larga trayectoria la conocemos todos. Pero sí quisiera subrayar algo que no creo que sea tan conocido: El embajador Rozental es uno de los más destacados analistas y conocedores del G20, en particular colabora con prestigiosos “think tanks”, como “Chatham House” y “The Center for International Governance Innovation” y publica con muchísima regularidad artículos y columnas de opinión sobre este tema. En ese sentido le agradecemos mucho sus comentarios el día de hoy, para tener un punto de vista desde, le podemos llamar, la academia y la experiencia personal también como funcionario y diplomático. Embajador Andrés Rozental: Muchas gracias, Lourdes y muchísimas gracias, embajadora Espinosa, por la invitación a participar en este panel, que me siento un poco disminuido ante personalidades como José Antonio Meade y Paul Martin. Yo no he sido ministro ni tampoco financiero, tengo desventaja de inicio. Pero como el ex primer ministro Martin les comentó, él no sólo participó en la creación del G20 a nivel de ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales, sino que llevó la voz cantante a partir del 2003 en la elevación del G20 a un foro a nivel de jefes de estado y gobierno. Él ya les ha relatado los detalles de esa labor y no lo voy a repetir; el resultado final, como él dijo, en 2008 fue que el Presidente Bush, quien se había opuesto o por lo menos que no había aceptado fácilmente la idea de una cumbre de G20 a nivel de jefes de estado frente a la crisis económica-financiera de 2008 decidió convocar él mismo a la primera cumbre en Washington. Yo creo que el papel que jugó y sigue jugando Paul Martin en este esfuerzo es fundamental. Yo quisiera abordar el tema de G20 desde un ángulo un poco diferente. Llevo trabajando con el Primer Ministro Martin casi nueve años sobre el tema de G20. Al inicio llamamos el esfuerzo “rompiendo impasses globales”, “breaking global deadlocks”, pensando que en todo el trabajo que yo tuve el honor de participar como diplomático, como funcionario público mexicano en foros multilaterales había siempre un número de temas que simplemente estaban bloqueados, estaban en una situación de impasse en que no se podía avanzar. Tuvimos una serie de reuniones para ver cuáles de esos temas serían susceptibles de un rompimiento de esos impasses si hubiera voluntad política de los Jefes de Estado y de Gobierno, para dar una instrucción política a sus ministros y a sus funcionarios de avanzar en los temas. Vimos temas de todo tipo, de armas de destrucción masiva, el tema del agua, tema de pandemias, temas de reformas a las instituciones financieras internacionales, la Ronda Doha; temas de agricultura dentro de la Ronda Doha; asistencia para el desarrollo, seguridad alimentaria. Y finalmente llegamos a la conclusión de que los líderes podrían, si quisieran y si tuvieran esa voluntad política, abocarse a dar instrucción política en por lo menos dos o tres de esos temas. Señalamos como principales cambio climático, seguridad alimentaria y el tema de desarrollo; asistencia para el desarrollo y desarrollo de las economías menos desarrolladas. Para todos ellos hay instituciones, existen las instituciones ya sea a nivel global, a nivel regional, pero las instituciones no han logrado romper estos impasses. Hay muchas instituciones y pocas soluciones y, por lo tanto, parecería necesario liderazgo político para destrabar los temas y llegar a buscar, como fue el caso en Cancún con el tema de cambio climático, acuerdos a un nivel totalmente diferente al de los negociadores cotidianos que se sientan frente a frente a tratar de resolverlos. El G20 fue creado, como decía el ex Primer Ministro Martin, a nivel de ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales de 19 países en 99, a raíz de la crisis asiática del 97. Incorporó a las economías emergentes de América Latina, de Asia y de África, y anualmente han estado reuniéndose a ese nivel ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales, para considerar temas de estabilidad financiera mundial, equilibrios económicos, desarrollo, etcétera. Ha habido seis Cumbres a niveles de Jefes de Estado desde que convocó Bush a la de Washington y México tiene la oportunidad en junio, en la séptima de estas reuniones, de consolidar por una parte lo ya iniciado en Cumbres anteriores, las agendas inconclusas de Cumbres anteriores. Pero también, a mi modo de ver, para darle un ímpetu al G20 como foro político al más alto nivel. Aunque la crisis financiera sigue y los problemas económicos no se han resuelto en su totalidad, y no obstante que el G20 se proclamó como el principal foro para la discusión de temas económicos y financieros, a mi juicio debería poder también abocarse a otros temas de importancia mundial para sobrevivir, como parte permanente de la arquitectura de gobernanza internacional. Si no lo hiciera, una vez que pasara la crisis, que pase la crisis su razón de ser habrá desaparecido y los líderes no encontrarán la misma necesidad de reunirse cotidianamente, anualmente en Cumbres. No hay duda que en sus primeras manifestaciones, el G20 logró decisiones a nivel político que trajeron cierta estabilidad a la situación con medidas puntuales para resolver algunos de los desequilibrios que le llevaron a la crisis del 2008; esto fue sobre todo el caso de la Cumbre de Londres. Y aunque los temas económico-financieros deberán quedar como parte fundamental de la agenda, como decía yo, no debe ésta limitarse a ello. Después de sus seis cumbres anteriores, el G20 lamentablemente se ha desvirtuado un poco en cuanto a su formato y su método de trabajo; ya Paul Martin se refirió a cuántos vienen las delegaciones gigantescas, el número de… ya no son 20 jefes de Estado: generalmente llegan a ser 35, que se sientan en los cuartos, en las reuniones, porque no sólo son los 20, sino que hay invitados permanentes, representantes de instituciones regionales, representantes de instituciones financieras internacionales, el secretario general de la ONU. De hecho, ya no son 20, son más cercano a 35; y se agregaron países que no eran parte del Grupo y amigos del país sede, porque no solo vienen los que están en él, pero también cada país sede se da el lujo de invitar a dos, tres, cuatro de su propia región o de sus amigos. Es una estructura ya muy pesada, poco funcional para lograr acuerdos a nivel político, y los jefes de Estado difícilmente pueden dedicar sus reuniones en la Cumbre a temas muy técnicos; no son técnicos. Paul Martin fue jefe de gobierno, pero anteriormente fue ministro de Finanzas y él podía discutir como Primer Ministro de Canadá, temas financieros a nivel técnico; pero la gran mayoría de los jefes de Estado y gobierno no lo son, y por lo tanto lo que ellos deben hacer es darle instrucción política a sus técnicos de resolver los temas, pero no dedicarse ellos mismos a negociarlos. Ese fue un problema en Cannes, en Francia, donde el señor Sarkozy y la señora Merkel tomaron la cumbre como un vehículo para ellos resolver su problemita que tienen en la eurozona, dejando a todos los demás miembros del G20 al margen, durante la Cumbre. Si eso vuelve a repetirse, eso podría fácilmente significar la muerte del G20. Creo que México tiene que aprovechar una oportunidad en Los Cabos, lo que voy a decir ahora ya se lo he dicho a la Secretaria, entonces no va a ser raro; pero creo que hay un tema que sin abultar la agenda del G20 ni agregarle otros temas extraños a los que han estado discutiéndose, México debería poner en la mesa: y es el tema de crimen trasnacional organizado. Para nosotros los mexicanos, no hay en este momento un tema más importante a nivel global, como resultado de la globalización; y es un tema que no sólo afecta a México, sino probablemente afecta a todos los países miembros del G20, en menor o en mayor grado. Nosotros no sólo estamos sufriendo la violencia y los efectos del crimen sobre la sociedad mexicana, sino también los estragos económicos que representa para el país y la merma en nuestra competitividad, como actor en foros internacionales; y creo que lo mismo se podría decir de un número importante de otros países. Para mí hubiera sido muy entendible que sin ampliar la agenda del G20 innecesariamente, México solicitara al G20 una discusión política al más alto nivel, sobre este tema: sobre sus implicaciones financieras frente al tema de lavado de dinero, su corrupción de instituciones estatales y otros efectos que tiene sobre las economías de los países. El haber incluido el tema, tendría además la ventaja de darle validez a la decisión de México de ser sede de la Cumbre este año, y justificar ante opinión pública el gasto que representa albergar una cumbre de estas dimensiones. Creo que en el G20 como Comité Directivo a nivel global, un steering committee, no para reemplazar instituciones existentes como las Naciones Unidas o las instituciones financieras internacionales, sino para elevar al más alto nivel una agenda política que le dé razón de ser al grupo y que la institucionalice como parte de la arquitectura de gobernanza internacional. Y también para darle vida a las instituciones internacionales moribundas o ineficaces. Concluyo con darles a conocer a los embajadores, a los cónsules y a quienes nos acompañan, una iniciativa durante este año que México ejerce la presidencia del G20, que ha tomado el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, el COMEXI, que junto con la Cancillería hemos desarrollado para reforzar el vínculo de la Cumbre del G20 con las sociedad civil. A finales de febrero, convocaremos la primera reunión de una nueva idea que se llama Think 20, la cual reunirá en la ciudad de México a unos 25 expertos de Think Tanks, de países miembros del G20 y algunos que no lo son, para discutir temas relacionados con la agenda de la Cumbre y establecer un programa de investigación académica sobre algunos otros temas precisamente como el de crimen trasnacional organizado que podrían conformar parte de las agendas de futuras cumbres. La que sigue, en Rusia, la que sigue después en Australia, la que sigue después en Turquía en los próximos años. La Subsecretaria Aranda, muy gentilmente se ha comprometido a participar en esa reunión del Think 20 y a transmitir sus conclusiones a sus colegas del G20 a mediados de marzo para su consideración antes de la Cumbre de junio. Creo que es una iniciativa valiosa, que ayuda a transmitir entre los actores oficiales gubernamentales y las sociedad civil, las razones de ser las agendas en los temas que va a considerar el G20. Muchísimas gracias. Moderadora, Embajadora Lourdes Aranda Bezaury: Muchas gracias, Embajador. Indudablemente, la presidencia mexicana se marca en una coyuntura multilateral y una situación económica muy complicada. Creo que uno de los grandes retos que vamos a enfrentar es el gran interés de diversos actores internacionales por involucrarse más en las tareas del G20 y también de involucrar temas que todos y cada uno de ellos consideran que son muy relevantes y que indudablemente lo son. La preocupación que hemos sostenido por mucho tiempo en los comentarios entre México y algunos otros países, es que el G20 en estos momentos realmente está concentrado en temas de crisis, la crisis económica y cómo resolverla. Sin embargo, no podemos dejar de lado estas preocupaciones que han sido externadas por una gran cantidad de actores, en este caso como usted, señala, el tema del crimen organizado. Yo sí quiero señalar que el tema como tal del crimen trasnacional organizado, no es prioridad en el G20, pero sí el tema de lavado de dinero, de recuperación de activos, son temas importantes dentro del grupo de trabajo de corrupción y básicamente vinculados con sus efectos económicos. Creo que desde esa parte se puede incluir o tienen esa preocupación . Pero creo que sí el gran reto será como fue en Cancún, escuchar a todas las voces y tratar de incorporar y en la medida de lo posible transmitir, ser lo más transparentes con lo que está sucediendo y sobre lo que son los intereses mismos. Y en la medida en que está vinculado a las cinco prioridades mexicanas, tomando en cuenta las opiniones de todos. Le agradezco sus comentarios sobre el Think20 , creo que va a ser de mucha utilidad que estos diferentes centros de opinión mundiales nos den comentarios muy al principio de la presidencia mexicana para ver cómo podemos en un momento dado incorporarlos en nuestros resultados. Me toca ahora, me da mucho gusto tener la oportunidad de presentar también a alguien que realmente no necesita una gran presentación, el Secretario Meade, que ha estado involucrado con los temas del G20 desde que, yo creo que desde siempre, como funcionario de Hacienda, pero en particular cuando era Viceministro de Hacienda y en esa calidad participó en algunas reuniones del G20. Ahora es el encargado de encabezar este equipo profesional de la Secretaría de Hacienda, que estará haciendo una gran parte de los trabajos del G20 en cómo van los temas económicos-financieros, en cuanto al tema de las reformas a las instituciones bancarias, en cuanto a las reformas de las instituciones financieras y que estamos seguros de que bajo su conducción como lo estamos haciendo hasta ahora muy bien en el trabajo conjunto de la Cancillería y la Secretaría de Hacienda, podremos llevar a buen término este gran reto que representa el G20. Le agradezco que esté con nosotros el día de hoy para transmitirnos con mayor detalle las prioridades de México que ya fueron esbozadas por el Presidente Calderón e igualmente todos aquellos temas que quiera incluir o comentar y que ya nuestros panelistas externaron hace unos momentos. Gracias. Doctor José Antonio Meade Kuribreña: Muchas gracias y muy buenos días. Le agradezco mucho a la Embajadora Espinosa que nos esté acompañando en este foro. Le agradezco mucho también a Lourdes Aranda, nuestra Sherpa en todos estos procesos, que articuló además un panel que tiene mucho sentido desde el punto de vista de organización. La visión genérica, la visión histórica, la visión de lo que el G20 puede aspirar que nos dio Paul Martin con su cachucha de Secretario de Finanzas y de líder de Canadá, que le da origen, que le da cuerpo, que reconoce la importancia de un foro ampliado para discutir temas que requieren de mayores consensos políticos internacionales. Del embajador Rozental, que de manera articulada, elocuente, brillante, como nos tiene acostumbrados, ilustra el papel que puede jugar el G20 como un espacio en el que se rompan barreras que hacen difícil la discusión en los espacios tradicionales de problemas que son muy relevantes y globales. Me da gusto venir al foro, porque me permite saludar y reconocer a nuestros embajadores, cónsules y miembros del servicio exterior, a muchos de quienes conozco hace muchos años y a quienes he tenido oportunidad en plazos recientes de conocer en México y, sobre todo fuera; y siempre reconocer el talento, el respeto y las puertas que tienen capacidad de abrir el Servicio Exterior Mexicano. Voy a dividir mi presentación en dos partes: una, como dijo Lourdes, el G20 se enmarca en un contexto, y ese contexto obliga, desde una perspectiva a los temas que en el G20 será de interés tratar;brevemente cuál es el contexto mexicano, aunque sé que Agustín que estuvo con ustedes en la mañana y que hizo una presentación muy completa de cuál es la visión de México en su contexto actual. Y luego abundaré en cuáles son los temas de la agenda mexicana, dándoles algunos detalles de qué es lo que ahí se está discutiendo, cuál es el estado, cuál es la discusión, cuáles son los temas que nos dividen, cuáles son los temas que, como anticipa Andrés, tienen diferentes aristas y que exigen voluntad política para poderlos encauzar adecuadamente. El el contexto económico está dominado hoy por espacios de reflexión alrededor de dos grandes zonas. Por un lado la zona europea y, por otro lado lo que está pasando en Estados Unidos, y el impacto que tienen esas dos zonas en el resto de las economías del mundo. La economía local se ha convertido cada vez más en un fenómeno global y no puede uno entender la dinámica de un país si no se mete de lleno en la discusión, en el debate de lo que está pasando en otros. Y eso nos ha obligado a convertirnos en expertos en el proceso legislativo americano y qué se discute en esas cámaras y si se aprueban o no la extensión de las reducciones de los impuestos sobre la nómina, de cómo avanzan los procesos europeos, de cómo se construyen consensos en los parlamentos, de qué tipo de modificaciones requieren unanimidad en los 17 parlamentos, cuáles en los 25. Y eso empieza a formar parte de nuestra reflexión cotidiana para entender y pronosticar cómo se va a desarrollar también la economía mexicana. En el contexto europeo, lo que vemos con claridad son algunos países que tienen dificultades estructurales, claramente el caso de Grecia, el caso de Portugal, en alguna medida el caso de Irlanda y eso obliga a Europa a discutir de manera regional cómo se le da cauce, cómo se le da salida, cómo se resuelve un problema estructural de un país que es miembro de la Unión Europea. Es un debate fascinante, es un debate interesante, es un debate relevante en la coyuntura y, es un debate en donde pese a que no se ha encontrado la solución definitiva, se ha adelantado mucho. Hay que reconocer creo y darle mérito al liderazgo europeo, porque está poniendo sobre la mesa temas verdaderamente importantes. En este último año se ha ocupado no sólo de la coyuntura, de la problemática en Grecia, en Portugal, en Irlanda, sino de cómo llevar a discusión a temas mucho más estructurales que implican el cómo se ponen de acuerdo esos países, por ejemplo para tener una mayor coordinación en materia fiscal involucrando intercambios comolos que comentaba Paul Martin. En ese debate implica en alguna medida, en algunos casos ceder alguna soberanía para efectos de mejor coordinación en lo fiscal, en beneficio de preservarla en muchos elementos y en lograr estabilidad en la Unión Europea. Esa problemática estructural de estos países que hemos comentado, ha contagiado y ha implicado una problemática en países que no esperaríamos ver, o que no estamos acostumbrados a ver como países que tienen problemas estructurales, notablemente España e Italia. En el caso español, un país con una deuda en términos generales bastante bien administrada, con una duración superior a la de los Estados Unidos, por ejemplo, muy en línea a la que tienen países como México, con un nivel de deuda a PIB que pareciera razonable respecto al problema europeo, pero un nivel de deuda que ha venido creciendo de manera acelerada en los últimos años y que por lo tanto, en el contexto de una crisis europea genera alguna preocupación. Un país como Italia en donde su porcentaje de deuda a PIB se ha mantenido estable en los últimos 20, 25 años y que sin embargo hoy, en el contexto de una situación que requiere de mayor coordinación entre países, genera alguna preocupación. Nadie puede, en términos de la agenda del G20, hacer caso omiso de la importancia, del riesgo, y de la dificultad por la que está atravesando Europa, pero todo mundo debe de reconocer que en esos espacios multinacionales, que en estos espacios de encuentro, los temas que se han puesto en la agenda europea para encauzar las dificultades que enfrentan en el corto, en el mediano y el largo plazo han sido sumamente enriquecedores. Y que reunión tras reunión se avanza en construir un mejor andamiaje europeo que le permita con mayor solidez hacer frente a problemas estructurales y construir una Europa mucho más robusta desde el punto de vista casi fundacional. En el caso de la economía americana, las noticias recientes, en un entorno donde hace algunos meses preocupaba mucho si se iba a desacelerar y a qué grado, parecen apuntar hacia ciertos datos optimistas. Un entorno en donde había una gran dificultad para encontrar consensos entre el Ejecutivo y el Congreso, dieron lugar, sin embargo, a que se alcanzaran algunos consensos para los siguientes meses en términos del estímulo que recibirá la economía americana hacia delante. Queda naturalmente pendiente una discusión de mediano y largo plazo, de un imbalance fiscal en la economía americana, relevante, que tiene también que resolverse, que discutirse, que encontrar un espacio en esta agenda del G20, el reto de la consolidación fiscal americana es un reto relevante, pero también es un reto compartido y en donde discutirlo en los foros como el G20 será también relevante e interesante, pero que en el corto plazo las noticias que nos han llegado parecen ser noticias que apuntan hacia un mejor entendimiento político, por lo menos en la coyuntura, y hacia datos que hacen pensar que la economía americana permanecerá en crecimiento en los siguientes meses, y parece que el fantasma de una doble recesión se ha venido conjurando. En este contexto, sí de incertidumbre importante de los principales polos de crecimiento en el mundo pero también en un contexto en donde hay noticias alentadoras, la economía mexicana está teniendo un desempeño bastante adecuado. Ya Agustín lo comentó en la mañana, es una economía que este año habrá crecido alrededor del 4 %del PIB, que el año que entra crecerá en la vecindad del 3.5 % del PIB. Una economía cuyo crecimiento descansa de manera balanceada en motores externos y en motores internos; una recuperación después de la crisis que descansó sobre todo en exportaciones pero que ahora, en este contexto donde el mundo se ha desacelerado, se ha venido complementando por un mayor crecimiento y un mayor dinamismo en sus variables internas. Exportaciones no petroleras, que el año pasado crecieron enero-noviembre 14.9%, fortalecidas por una dinámica interna que encuentra expresión, por ejemplo, en un crecimiento de las ventas de la ANTAD, también enero-noviembre de 8.1 %. En un crecimiento saludable del empleo. El año pasado se generaron poco más de 590 mil empleos, casi tres cuartas partes de ellos permanentes. Y apunto un dato que pone en perspectiva: si nosotros revisamos el promedio de creación de empleos de los últimos 15 años, este promedio es de más o menos 395 mil empleos, Entonces e n este contexto, en donde la situación mundial no nos está proveyendo de un estímulo, de un espacio adecuado de crecimiento por la vía de la demanda externa, el hecho de que el empleo en México haya crecido una y media veces lo que el promedio de los últimos 15 años, habla de una economía que encuentra también soporte adecuado en sus principales variables de crecimiento interno. No se aprecia ningún desbalance relevante ni en lo externo, ni en lo financiero, ni en materia de inflación, ni en materia fiscal. La inflación, como lo comentó Agustín, es baja y se encuentra bajo control; nuestros bancos están bien capitalizados y se observa un proceso robusto y sano de recuperación en el crédito. Y prueba de todo ello, prueba reciente, es que el 3 de enero México salió a emitir a los mercados y logró colocar 2 mil millones de dólares a la tasa de interés más baja que el gobierno mexicano ha obtenido en un endeudamiento a 10 años. Un poco eso habla de una economía que enfrenta un contexto internacional complejo, pero que apalancado en fundamentales muy adecuados está teniendo un buen desempeño y un desempeño además balanceado. Es en este contexto donde México asume la Presidencia del G20. Un foro -como ya dijeron tanto Paul Martin como Andrés Rezental- de privilegio, un foro que ha sido capaz en el pasado de construir consensos relevantes frente a situaciones de crisis; un foro donde lo que se buscaría es efectivamente voluntad política para retroalimentar decisiones no solamente a nivel de cada país, sino para fortalecer también los procesos deliberativos y los procesos de resolución de las multinacionales. La interacción sana entre este encuentro informal de líderes en el G20 con las multinacionales establecidas y dentro de cada país, ha probado ser un mecanismo que ayuda a que los temas en la agenda encuentren un adecuado cauce. ¿Cuáles son estos temas en la agenda, en los que la coyuntura y México podrán énfasis? El primer tema relevante en la agenda, de cinco que ya anticipó el Presidente Calderón, es el de la estabilización económica y reformas estructurales para el crecimiento y el empleo. Este es un tema relevante, este es un tema que ha encontrado concreción en el G20 y que se ha expresado en un documento y un proceso. Por un lado, en Cannes se aprobó un plan de acción. Tenemos un documento que generó consenso de países desiguales -como dice Paul Martin-, de países que en su diversidad le dan valor al foro y que sin embargo fueron capaces de ponerse de acuerdo en términos de cómo debemos avanzar para ir corrigiendo algunos imbalances que hoy tienen al mundo en una situación delicada. Este documento se alcanza después de un proceso importante de evaluación mutua que se va haciendo en el Grupo. Este proceso de evaluación mutua continuará; el proceso de construir un plan de acción tendrá también continuidad en la agenda de México del G20. Es un logro importante que países tan disímbolos hayan sido capaces, sin embargo, de identificar cuáles son los imbalances que nos preocupan y de generar un consenso que debemos de trabajar en esos imbalances, para regresar a una situación en donde la estabilidad económica y las posibilidades de crecimiento sean o vuelvan a ser una realidad. Ya hay un documento sobre el que podemos trabajar, hay un proceso de evaluación mutual que debemos supervisar, y este proceso de evaluación mutua alimentado por lo que estamos viendo en la coyuntura debe llevarnos a ser capaces de identificar acciones concretas para la Reunión de Líderes del G20, que puedan dar una sensación de rumbo más claro para el mundo hacia delante. ¿Qué tenemos que hacer en términos de imbalances para garantizar una economía global estable? Es claramente un objetivo sobre el que el G20 ha venido trabajando y que en la coyuntura del foro en junio debemos de poder dar respuestas muy adecuadas. Se estima que como parte de la agenda de estabilidad y de crecimiento, sobre todo para que podamos regresar a tener condiciones de mejor empleo, un tema muy relevante es el de reformas estructurales. ¿Cuál es el contenido de esas reformas, cuál es el momento de llevarlas a cabo, cuáles son las que están pendientes en los diferentes países? Es un elemento que se empieza ya a esbozar en el G20 y que seguramente encontrará mayor concreción durante las discusiones del foro para preparar la Reunión de Líderes. Pero es evidente que además de corregir algunos de los imbalances que nos emprobleman, el mundo en lo general tiene que avanzar en dotar a la economía global de una mejor estructura, de mayor flexibilidad, de mayor modernidad. Y eso implica que la agenda que aquí en México hemos puesto sobre la mesa ya por muchas veces, de que las reformas estructurales son relevantes, encuentra eco y se ve que es una agenda compartida por el resto del mundo. En el resto del mundo también la agenda de reformas estructurales es relevante, como un reconocimiento de que si no vamos flexibilizando nuestras economías y dotándolas de mayores elementos para responder a una coyuntura cada vez más difícil, el crecimiento y la generación de empleos empezarán a encontrar dificultades. La receta de crecimiento de mayor apertura, y con ello mayor productividad, funciona muy bien para un mundo que se levanta de la pobreza y empieza a alcanzar ingresos medios, pero una vez alcanzados esos ingresos medios, se requiere de reformas estructurales mucho más complicadas y mucho más profundas, para que estas economías continúen con el dinamismo que exhibieron en la primera etapa del crecimiento. Entonces es un primer punto de la agenda, el documento fundamental, que es el Plan de Acción de Cannes y el proceso que lo alimenta es este proceso de evaluación única. Segundo punto en la agenda mexicana: fortalecimiento de los sistemas financieros y fomento en la inclusión financiera para impulsar el crecimiento económico. El sello, la característica de la crisis del 2008 fue un imbalance en los bancos, en el sistema financiero; y lo que hoy vemos sigue siendo acto del sistema financiero, pero es un imbalance en la situación de deuda en los países soberanos. No obstante eso, queda claro que se requiere que nuestros sistemas financieros se fortalezcan. Y aquí juega un papel muy relevante, como anticipó Paul Martin, el Consejo de Estabilidad Financiera, el Financial Stability Board, espejo del cual se entiende ya uno en México, que se reúne periódicamente para evaluar cuáles son aquellas condiciones que pudieran poner en peligro nuestra propia estabilidad financiera. La interacción entre el Fondo de Estabilidad Financiera, el G20, el Comité de Basilea, ha sido una interacción rica y fructífera. Su ejemplo más claro fue el de los acuerdos que hoy se conocen como Basilea III, que básicamente promueven el que se mejore la cantidad y la calidad del capital de los bancos, para corregir lo que se percibió como principal imbalance del 2008, que había sido una toma excesiva de riesgos y que habían puesto, en el caso de instituciones globalmente importantes, que había puesto en duda su viabilidad, y que insisto, fue la principal causa en la crisis en 2008. Ya alcanzados estos grandes consensos de que tenemos que mover nuestros sistemas financieros hacia una mejor calidad y cantidad de su capital, y hacia una mejor regulación y supervisión, el gran tema que se está debatiendo es cómo le damos forma, como lo implementamos, a qué ritmo, con qué gradualidad; y sobre todo cuidando que este esfuerzo en la coyuntura de fortalecer la situación financiera de los bancos no se traduzca en un riesgo de crecimiento a nivel global; y que no se traduzca en un grado de crecimiento de aquellos países cuyos sistemas financieros no tienen problemas de salud, vistos de ninguna perspectiva. Aquí tenemos que balancear el que el sistema financiero global se fortalezca, sin que eso implique que la coyuntura que estamos atravesando, los sistemas financieros dejen de prestar, a nivel global, pero que dejen de prestar, sobre todo, en economías como la mexicana, en donde el problema no ha sido el exceso de crédito, sino donde el problema ha sido en épocas recientes, la falta de un crédito sostenible y saludable. Aquí tenemos que lograr un buen balance entre la implementación de los acuerdos que ya se consiguieron en Basilea III, con el hecho de que el sistema bancario siga jugando un papel relevante en el desarrollo de países como el nuestro. Este es un reto complicado de lograr, cuando en el balance de los bancos sigue pesando la deuda soberana, sobre todo en países europeos, y en donde el fortalecimiento de su balance sigue siendo una prioridad. ¿Cómo lograr fortalecer su balance sin que eso se traduzca en una situación de crédito anémica que se traduzca a su vez en una situación de menor crecimiento que agrave los problemas soberanos? Es una discusión relevante, importante en donde los detalles serán muy importantes, y si bien en el G20 no se discutirán seguramente detalles, sí la gradualidad, la forma como esos factores de implementan, seguramente es un tema que será relevante. Como un matiz particular o como un acento específico en la agenda mexicana, se quiere complementar esta discusión de la salud del estado financiero con la importancia de avanzar en el debate de la inclusión financiera. Este es un tema que no es necesariamente relevante en algunas economías maduras, con sistemas financieros muy desarrollados, pero que en economías como las nuestras es crucial. La inclusión financiera y los beneficios que trae consigo la inclusión financiera, es un tema sobre el que sentimos que se debe de poner acento. Quienes ya tienen acceso a un sistema financiero, no aquilatan la diferencia enorme que hace el dárselo a quien no los tiene. La posibilidad de poder trasferir consumo en el tiempo, la posibilidad de poder administrar los riesgos, trasladándolo a las instituciones que tienen mejor forma de hacerle frente, y riesgos que van desde los macros como los climáticos, hasta los micros como un problema de enfermedad o de muerte en una familia hacen una enorme diferencia y por lo mismo sentimos que debemos de complementar la gran discusión de la salud macro de los temas financieros con la discusión específica de cómo le hacemos para aumentar la posibilidad de acceso a servicios financieros en economías como las nuestras y hacerlo en un contexto en donde los usuarios de los sistemas financieros están adecuadamente protegidos y educados. Un tercer tema de la agenda, un tema muy relevante, es el de mejorar la arquitectura financiera internacional en una economía global interconectada. Aquí es otra vez donde el valor de la interacción de un foro como el G20 como el de una institución como el Fondo Monetario Internacional, es relevante. Aquí lo que se está discutiendo es si el andamiaje que tenemos de protección multinacional es adecuado o no, ¿qué debemos hacer con instituciones como el Fondo Monetario Internacional para hacerlas más útiles frente a los problemas que hoy estamos enfrentando? Aquí pareciera que las confusiones son más o menos obvias: por un lado debemos mejorar -sentimos nosotros- la capacidad del Fondo Monetario para proveer apoyo financiero en episodios de crisis. Sentimos nosotros también que debe de mejorarse la supervisión bilateral y multilateral que actualmente lleva a cabo el Fondo y sin ninguna ambigüedad debemos de apoyar la implementación de la reforma de 2010 sobre la estructura del Directorio del Fondo y la forma como se financia. Pero este tema también tiene complejidades interesantes de revisarse en un foro como el G20. Hay un tema de secuencia, ¿se ponen primero en juego recursos adicionales para el Fondo Monetario Internacional, o se busca agotar primero, las alternativas de recurso que tienen los europeos? ¿Se fortalece el Fondo para que juegue un papel en Europa o se fortalece el Fondo para que juegue un papel en los países que fuera de Europa pudieran tener dificultades, justamente por lo que ahí está sucediendo? Entonces, aún el tema de fortalecer al Fondo es un tema que exige, como comentó Andrés, que se rompan algunos criterios y algunas dificultades para que el consenso se alcance de mejor manera. Se pone también sobre la agenda la importancia de promover la seguridad alimentaria y abordar el tema de volatilidad de precios en materias primas. Creo que es un tema que cada vez tiene mayor importancia; el acceso a materias primas es fundamental en los procesos de desarrollo de los países y su volatilidad, sobre todo en fechas recientes, tiene un gran impacto en todas las variables, que van desde la pobreza, hasta las posibilidades de desarrollo, y es un tema en el que también debiéramos poder trabajar, es un tema donde el G20 ha producido documentos interesantes. En la última sesión se presentó un Plan de Acción de Agricultura y Volatilidad de Precios, que nos permite un buen mapa para discutir estos temas y encontrar mecanismos que amplíen el acceso y abatan la volatilidad. Y finalmente como eje de la agenda que se ha planteado, se discute en el G20, está el alentar el desarrollo sustentable, incluyendo una agenda de infraestructura, eficiencia energética, impulso al crecimiento verde y financiamiento para enfrentar el cambio climático. Hoy más que nunca es evidente que estos temas son relevantes. El cambio climático nos implica costos relevantes a muchos países que hoy sufren de las inclemencias del resultado del abuso de los combustibles fósiles y del calentamiento global, que eso trajo como consecuencia, y es un tema que exige de consensos políticos relevantes y difíciles para encontrar soluciones permanentes. Creo que es una agenda que aprovecha el espíritu que dio origen al G20, que permite aprovechar la capacidad del G20 que debería tener en lo político para generar consensos que no se han podido generar en los espacios multinacionales, que permite fortalecer la agenda multinacional y que nos permitirá a nosotros, en un mundo muy complicado, ser anfitriones de un foro de privilegio que esperamos rinda buenas cuentas en términos de que después del foro tengamos una mejor claridad de cuál debe ser el rumbo que nos lleve a que vivamos en un mundo más armónico, más estable y que propicie mejores oportunidades para todos. Muchas gracias. Moderadora, Embajadora Lourdes Aranda Bezaury: Muchísimas gracias, Secretario. Tenemos realmente el tiempo para dos preguntas, porque ya el siguiente panel está a punto de comenzar. Pregunta: Muchas gracias. Señor Secretario, muchas gracias. Quisiera pedir algún comentario adicional sobre el diálogo empleado que debería de darse con otras instituciones y la sociedad civil en su conjunto. Ya se nos adelantó la iniciativa Think 20 y también sobre la posibilidad, incluso la utilidad de ir diseñando un mecanismo de sanción por incumplimiento de acuerdos que se lleguen a tomar en el G20. Muchas gracias. Moderadora, Embajadora Lourdes Aranda Bezaury: Tomaremos una segunda pregunta y ahora pasamos a la respuesta. Pregunta: Gracias a los panelistas por las espléndidas presentaciones. Como embajador en la FAO puedo dar testimonio de la importancia que los países en desarrollo le atribuyen al trabajo del G20 en seguridad alimentaria, sobre todo después de la Cumbre de Cannes y el programa de acción que ahí se aprobó. Me preocupa un tema concreto, el tema de la especulación financiera y el papel que tiene en la elevación de los precios de los alimentos. Por mis pláticas con muchos delegados de países en desarrollo yo diría, esperaría que el G20 tenga un pronunciamiento sobre este tema. No sé si el señor Secretario de Hacienda nos pueda comentar. Gracias. Moderadora, Embajadora Lourdes Aranda Bezaury: Gracias, Secretario. Antes de que yo tome la primera pregunta, ¿quiere comentar algo? Doctor José Antonio Meade Kuribreña: Empiezo, digo, comento solamente sobre la segunda: Es un tema relevante, es un tema que está en la agenda y en las prioridades del Presidente y básicamente un poco lo que se pretende es alcanzar un buen consenso entre el papel relevante, positivo, constructivo y enriquecedor que tienen las diferentes instituciones financieras en el desarrollo de los mercados agropecuarios. Yo creo que hay que reconocer que mucho de lo que hoy se puede hacer en el campo pasa por el hecho de que hemos fortalecido el andamiaje financiero, que le da soporte; tenemos un mercado desarrollado en futuros, en físicos, tenemos seguros, tenemos crédito y todo eso ha contribuido a un desarrollo exponencial incluso en la actividad agropecuaria. No obstante eso, sí se percibe que pudiera haber abusos en materia de especulación, se percibe a nivel local, se percibe un caso mexicano que pudiera generar incluso episodios de desabasto y episodios de volatilidad en precios que no se explican por los fundamentos que uno está viendo en la producción. Y nosotros también esperaríamos que construyendo sobre lo que se aprobó en Cannes pudiéramos encontrar mecanismos que nos permitiera seguirnos apalancando en lo que de bueno tiene la participación del sistema financiero en el mercado agropecuario, al tiempo que evitamos que esa participación financiera se traduzca en emisores de especulación, pues que exacerben volatilidad y que impidan acceso y por lo tanto se traduzcan en un factor que inhiba el desarrollo de países como el nuestro. Sí pensamos que es un tema relevante, sí sentimos que hay espacio para un mejor equilibrio que el que hoy tenemos y está en el ánimo del Presidente y estamos seguros que de muchos de los otros líderes del G20 que este será un tema en donde podamos encontrar mecanismos concretos que den avance. Moderadora, Embajadora Lourdes Aranda Bezaury: Gracias, Secretario. Sr. Paul Martin: (Interpretación) En cuanto a la primera pregunta, la sociedad civil, las instituciones, esto en realidad no funciona en una reunión internacional, el reunirnos con la sociedad civil de los 20 países porque se volvería sencillamente en una formalidad. Pero en cuanto a la responsabilidad de los propios individuos, dentro de su país para poder reunirse con la sociedad civil antes de ir a la reunión y nosotros siempre hemos hecho esto en Canadá. Lo primero es que tenemos que crear un sistema en el que los países que tengan una sociedad civil fuerte se deben reunir con ellos, como saben, algunos países no tienen una sociedad civil fuerte y por lo tanto eso no funcionaría. En cuanto a la segunda pregunta, que es muy buena, ¿qué pasaría si se puede crear un método para penalizar a quienes no cumplan con los acuerdos? Es algo a lo que se le llama la vergüenza pública, que sencillamente es mencionar esto, seguido por la vergüenza pública que pueden pasar los que no cumplen con esto. Mi experiencia en esto es que esto no funciona mucho en realidad, creo que hay que ir más allá de esto, por ejemplo, algo que se ha sugerido en cuanto a las regulaciones bancarias es que si de hecho los países del G20 no permiten a los bancos de los países que no cumplen, dentro de sus países los bancos presionarán a los gobiernos para que lo hagan, pero en este momento, sin embargo creo que lo único que el G20 está contemplando es la vergüenza pública. Pero debo decir que cualquier país como México, que comparte, es de saber que el avergonzar a los países no necesariamente funciona. Moderadora, Embajadora Lourdes Aranda Bezaury: Gracias por su respuesta. Tenemos un programa muy amplio y me voy a permitir, bueno, se mandarán las instrucciones respectivas, pero sí tenemos una gran experiencia acumulada, sobre todo después de la COP-16 y el objetivo es alcanzar un gran número de actores de todos los sectores para transmitir lo que estamos haciendo. Pero también estamos contando con el apoyo de la Troika, que es muy importante y como dijo el señor Paul Martin, la posibilidad de que cada país también lo haga dentro de sus países. Creo que fue un panel magnífico, sólo lamento que no tengamos más tiempo porque sé que nosotros tenemos mucho interés de seguir conversando sobre estos y otros temas. Simplemente quisiera dejar en nuestras mentes palabras claves que se mencionaron ahora y que están claramente vinculadas con el tema del G20, el tema del riesgo de contagio, el tema de que no hay fronteras para la globalización, el tema de la interdependencia. Yo creo que un tema también crucial que trató el Primer Ministro Paul Martin es el tema de cesión de soberanía, pero para poder tener una mejor soberanía. El tema de que si ya juegas en las grandes ligas tienes mayores responsabilidades y tienes que asumir ciertas responsabilidades y trabajar de manera conjunta. El tema de liderazgo político, que creo que es uno que salió y que los tres panelistas mencionaron. Y el tema de la consolidación de los logros de Cumbres anteriores, o sea, hay mucho que se ha hecho que hay que seguir trabajando en ese sentido no es tanto el tema de sanciones, pero sí que haya un compromiso y una responsabilidad de dar seguimiento a los compromisos. Les agradezco, de verdad, a los tres, en especial al señor Paul Martin que dejó sus vacaciones para venir rápidamente a México a estar con nosotros y, como siempre, a sus muy generosos comentarios y voluntad de cooperar y ayudar, como siempre ha sido entre México y Canadá. Gracias, Andrés; gracias, Secretario, y creo que aquí seguimos en este mismo salón porque ya empieza el siguiente papel. Por favor, todos están congelados aquí. Gracias. |
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